sábado 28 de enero de 2012

Harvey y la circulación de la sangre

William Harvey observó la acción del corazón y de la sangre. El corazón bombeaba en una hora cierta cantidad de sangre que pesaba tres veces más que el hombre ¿qué pasaba con ella? A Harvey solo se le ocurría una explicación: que la sangre salía del corazón y volvía a él. Circulaba por todo el cuerpo.

El año 1602 Harvey obtuvo el título de doctor en Padua. Su gran afición fue la investigación médica. Estudió el corazón en animales vivos y observó que las dos mitades no se contraían al mismo tiempo. Descubrió que la sangre salía del corazón por las arterias y entraba en él a través de las venas. Las válvulas que se encuentran entre los ventrículos y las aurículas impedían que el movimiento se invirtiera.


En 1616 estaba seguro de que la sangre circulaba. Ligó diversas arterias y vio que solo se hinchaban del lado del corazón. Al hacer lo mismo con venas observó que la presión crecía en el lado opuesto al corazón. Este estudio basado en el métodos científicos le permitió confirmar su teoría de que el corazón bombea la sangre por todo el cuerpo en un sistema circulatorio.

Pero estas teorías tenían una pega: no había conexiones visibles entre arterias y venas. Entonces ¿cómo pasaba la sangre de unas a otras? Cuatro años después de su muerte, en 1661, el médico Italiano Marcello Malphighi examinó tejido vivo al microscopio y encontró diminutos vasos sanguíneos que conectaban las arterias y las venas en los pulmones de una rana. Los llamó capilares. Ahora la teoría de la circulación de la sangre estaba completa.


Si te gusta, compártelo:
| Más

viernes 27 de enero de 2012

Edad, caídas y accidentes

A veces, a pesar del cuidado que ponemos en comprobar la salud y hacernos los chequeos para personas mayores que recomiendan, una caída accidental nos trastorna la vida y puede tener graves consecuencias, especialmente a partir de cierta edad. Pero algunas caídas se pueden prevenir y evitar en muchos casos si seguimos estas recomendaciones:

Hacer ejercicio físico es una de las actividades más importantes para reducir el riesgo de caídas, ya que ayuda a mejorar la fuerza y a sentirnos mejor. Los ejercicios que mejoran el equilibrio y la coordinación de movimientos (como el tai-chi) son los más útiles. La falta de actividad física, en cambio, contribuye a debilitarnos y a aumentar el riesgo de que podamos sufrir un accidente.


Revisar nuestra medicación. El médico y el farmacéutico pueden revisar la medicación que tomamos actualmente. Con la edad, es posible que la acción de algunos medicamentos cambie. Por si mismos, o combinados con otros, pueden producir somnolencia y propiciar mareos y caídas.

Comprobar la visión. La visita al oculista cuando somos mayores está obligada una vez al año. Es posible que las gafas que llevamos ya no sean adecuadas; esto también ayuda en la prevención de cataratas, glaucoma y otras enfermedades que limitan la visión.

Convertir nuestra casa en un lugar seguro. La mitad de las caídas se producen en el hogar. Para hacerlo mas seguro es necesario que retiremos de los lugares de paso aquello que nos puede hacer tropezar. Es necesario que fijemos a tierra con cinta adhesiva por las dos caras las alfombras pequeñas que nos pueden hacer resbalar. O, mejor, quitarlas. Para no tener que subirnos en taburetes o escaleras, dejamos las cosas que más utilicemos en las estanterías más bajas. En el baño y en la ducha colocamos alfombras o adhesivos antideslizantes.

En casa tiene que haber una buena iluminación, nos tenemos que asegurar de que disponemos de barandillas apropiadas. Por último, vamos a utilizar el calzado apropiado, preferiblemente con suela de goma. Por mucho que nos guste, evitemos en lo posible andar descalzos por el piso.


Si te gusta, compártelo:
| Más

jueves 26 de enero de 2012

Labor con hilos de lana

Nos gusta tejer. Pero a veces nos enfadamos con nosotros mismos porque vemos que no nos cunde la labor. Es sencillo. Si queremos comprobar cuánto la adelantamos, basta con colocar cada día cuando empezamos una hebra de otro color tejiendo unos puntos: colocamos la hebra sin tejerla, hacemos otros cuantos, volvemos a cruzarla hacia el otro lado y la anulamos. Marcaremos la labor y veremos cuánto nos cunde.

Cuando tejemos un jersey u otra prenda, lo ideal es que los extremos de las madejas queden en el borde de la labor, para que los nudos se disimulen en la costura. Para saber si tenemos lana suficiente para una o dos vueltas, hacemos un nudo en la mitad de la hebra cuando se esté terminando la lana. De esta forma sabremos si tenemos que empezar la siguiente o no.


Resulta un poco difícil calcular cuanta lana necesitaremos en la labor, ¡ojo a la hora de comprarla! Guardaremos en la bolsa de la labor la etiqueta de una de las madejas, por si se nos queda corta. Así, si tenemos que comprar más, podremos hacerlo con la misma tintada. De lo contrario, se notará la diferencia.

Para poder calcular los puntos al empezar una labor, hacemos una muestra de 20 puntos, más o menos. Extendemos un jersey de forma parecida que nos quede bien sobre una mesa y vamos poniendo la muestra encima para calcular cuantas veces tenemos que multiplicarla. Al echar los puntos, no debemos cortar el resto de la hebra, pues nos servirá para hacer la costura y, además, nos evitará tener que rematarla.

Si guardamos los ovillos que nos quedan después de tejer los jerséis, nos pueden servir para tejer una manta de viaje, por ejemplo, haciendo cuadrados del mismo tamaño y distintos colores, unidos a ganchillo.


Si te gusta, compártelo:
| Más

miércoles 25 de enero de 2012

Costumbres sociales chinas

Es indudable que China, el país con más habitantes del mundo, cada vez tiene mayor presencia e importancia internacional. Por ello no está de más que conozcamos algunas de sus normas de urbanidad y costumbres más usuales.

Los chinos suelen ser personas muy reservadas a las que no les gusta mostrar sus sentimientos. A modo de saludo inclinan la cabeza: dar besos, e incluso dar la mano, está totalmente fuera de sus costumbres.


En la mesa sus modales son totalmente dispares con las reglas de cortesía occidentales. Cuando un chino acaba de comer, jamás deja los palillos dentro del plato. Hacerlo denotaría una pésima educación. Los palillos deben dejarse junto al plato, sobre el mantel. A los chinos les gusta comer y beber haciendo mucho ruido, cuánto más mejor. Eso indica que están disfrutando; comer en silencio implica un desprecio por lo que están consumiendo.

Los chinos sirven la bebida de su acompañante, pero no la suya. El otro comensal debe devolver el gesto y servir a su vez la de su acompañante. Otra curiosidad es que, al contrario que los occidentales, que acercan los cubiertos a la boca para comer, los chinos se inclinan sobre el plato.

Para los chinos dar la espalda a alguien es una falta de cortesía muy importante. Por ello, cuando se despiden caminan unos pasos hacia atrás, hasta dejar de ver a la persona despedida.

Los chinos son muy hospitalarios y se desviven por su huésped. Si dan un regalo, lo ofrecen con las dos manos. El receptor tiene que cogerlo también con ambas manos. Y si el regalo viene envuelto, no hay que desenvolverlo jamás delante de la persona que ofrece el regalo. Debe guardarse en el bolso o bien en un bolsillo que quede por encima de la cintura. Guardárselo en el pantalón se considera de pésima educación.


Si te gusta, compártelo:
| Más

martes 24 de enero de 2012

Cuidar y adiestrar perros

Nuestros mejores amigos precisan de cuidados especiales para que la convivencia sea perfecta. Estos incluyen su alimentación, su salud y su educación o adiestramiento.

Comprobamos que el perro tenga agua limpia y abundante en su comedero, para que beba cuando tenga sed. Que no nos cueste el dicho de ¡Pan y agua!: démosle un trozo de pan duro de vez en cuando para que coma y para tenerlo entretenido un rato; además de saciar su apetito (siempre tiene) le ayudaremos a mantener sana la dentadura.


Y por mucho que el perro nos mire con ojos cariñosos y mueva la cola haciendo fiestas, no debemos acostumbrarnos a darle la comida con la mano. Hacerlo es un error que se puede convertir en un problema, ya que el perro nos pedirá cada vez que comamos y no parará hasta que lo consiga. No le hacemos ningún bien dándole de comer continuamente, su organismo tarda más en digerir la comida y, con toda seguridad, acabará afectando su salud.

Si queremos que el perro nos obedezca, debemos utilizar un tono de voz alto y un timbre grave. Si lo que queremos es demostrarle cariño, le hablamos con voz suave y en bajito.

Cuando llegué un niño a la casa, lo presentamos formalmente al perro. Debemos evitar que la mascota sienta celos de él y se vuelva agresivo. Para ello, le demostramos más cariño y siempre que le demos un beso al pequeño en su presencia, le hacemos al perro una caricia o lo premiamos con una golosina.

Cuando los cachorros de perro se comen o lamen la pared, significa que necesitan calcio. Podemos solucionarlo dándoles una o dos pastillas de este mineral al día, que encontraremos en la farmacia. De todas formas, no debemos olvidar comentárselo al veterinario.

Si queremos adiestrar al perro para que haga sus necesidades en la calle, desde pequeño, empezamos por colocar papeles de periódico en un lugar de la casa y cada vez que haga pipí lo ponemos encima de ellos. En unos días irá allí voluntariamente. A partir de los dos meses, después de que lo hayan vacunado, lo bajamos a la calle y, cuando haga caca, lo acariciamos y le damos un premio que le demuestre que lo ha hecho bien. Por supuesto, le regañamos siempre si lo hace en casa.


Si te gusta, compártelo:
| Más